EL MAÍZ QUE SEGÚN LOS ANTIGUOS MAYAS SE QUEDÓ NEGRO POR EL HUMO DE UN RAYO ENVIADO POR EL DIOS CHAC

Texto elaborado por Liliana Cancelas Gargamala, socia de A Illa dos Ratos y Guía oficial de Galicia. Fotografías de Evaristo Cancelas.

El maíz es una planta de la familia de las gramíneas, originaria de América, que llegó a la zona del Morrazo alrededor del año 1618 con el nombre de maíz (adaptación de mahís). Pero este nombre no arraigó en Galicia y se le comenzó a llamar con el mismo nombre que el cereal que acabaría sustituyendo, el mijo (millo en gallego). Y para distinguir uno del otro, el viejo recibió diversos nombres como paínzo, millo miúdo, millo dos paxaros

El maíz puede presentar diferentes colores debido al proceso de polinización, pues cada pistilo producirá un grano y, si reciben polen de estambres de plantas diferentes y de colores diversos, la mazorca “se pintará” de diferentes colores

Esta explicación no era tan transparente para los antiguos mayas, que explicaban los diferentes colores del maíz con esta leyenda: el Gran Padre y la Gran Madre crearon cuatro dioses llamados Bacabs para que sustituyeran el cielo en cada uno de los puntos cardinales evitando que el agua celestial cayera sobre la tierra.

Los hombres alababan a los dioses y cultivaban la tierra, pero no encontraban los granos de maíz que constituían su verdadero sustento. Un día, una zorra observó a unas hormigas transportando unos granos blancos en su espalda. La zorra contó su descubrimiento a otros animales y al hombre, que fue hasta la montaña e intentó liberar el maíz, comprobando que no era capaz de sacarlo de debajo de la montaña.

Entonces pidió ayuda a los dioses de la lluvia y Chac lanzó un rayo contra la montaña que liberó el maíz. Cuando los hombres fueron a recogerlo descubrieron que la intensidad del rayo había hecho que algunos granos fueran afectados por el calor dando como resultado las cuatro clases de maíz: el blanco fue el que salió indemne del impacto de aquel rayo; al que le llegó algo de calor quedó amarillo; rojo al que el fuego le llegó más al vivo, mientras que el que tiñó el humo del rayo se quedó negro.

El millo corvo (literalmente, maíz cuervo), que se adapta muy bien a los terrenos duros, era conocido popularmente como “grano del demonio” por su color oscuro y por eso no se consumía tanto como las otras variedades

MILLO CORVO

Este último tipo de maíz que, en la leyenda se había visto afectado por el humo, pasó a la posteridad como millo corvo por su semejanza con el color de este pájaro. Este negror hizo que algunos lo llamasen también “grano del demonio” y fuesen reticentes a consumirlo. Esta mala fama fue desmentida con un estudio de la Misión Biológica de Galicia (MBG) que descubrió una relación directa entre el color del grano del maíz y sus beneficios para la salud. Los granos más oscuros son los que más compuestos antioxidantes tienen.

Este maíz también es especial por sus características genéticas que hacen que se adapte muy bien a terrenos duros en los que otros cereales no crecen, por lo que se emplea como cultivo de transición entre las zonas boscosas y los terrenos de cultivo, además de servir como protección contra las aves depredadoras como el cuervo.

El millo corvo casi desapareció con la aparición del maíz híbrido, por eso cada año se celebra en Meiro, a finales de marzo o principios de abril, el Encontro-Degustación do Millo Corvo

Con el paso del tiempo, y la aparición de maíces híbridos que se adaptaban a cualquiera terreno y clima, el cultivo de millo corvo descendió, pero no desapareció gracias a la gente que seguía cultivándolo ya como cultivo de transición, ya para obtener su harina, ingrediente principal de las filloas de sangre de cerdo, de la bolla de Navidad, de cierto modo tradicional de hacer los chorizos, …

Para evitar su desaparición, la Asociación Cultural Meiro (Bueu) lleva desde 1997 trabajando para recuperar el millo corvo tanto para nosotros como para las generaciones futuras. Durante todo el año cuidan del maíz, un arduo trabajo que va desde la siembra en la primavera hasta la recogida a finales del invierno y en la que colaboran también los vecinos.

En esta fiesta, declarada de interés turístico de Galicia, todos los asistentes pueden degustar alimentos realizados con el millo corvo como principal ingrediente, participar en charlas divulgativas, talleres, actuaciones musicales o asistir a rutas interpretativas como la que organizamos en alguna ocasión desde A Illa dos Ratos con el título “Molinos del Canudo”. ¡Participad en la próxima edición de esta fiesta para que el millo corvo no desaparezca!

MILLO CORVO

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