UN GRAN PLAN PARA UNA TARDE CON NIÑOS.

Texto elaborado por Merchi Rodal, propietaria y gerente del Hostal Rodeiramar 2A y autora de un blog donde publica información sobre diferentes experiencias en las Rías Baixas.

Merchi Rodal nos va a acercar detalles de esta antigua finca que pertenecía a los Condes de Aldán y que también recorremos en nuestra ruta «Aldán, un condado al lado del mar«.

El “bosque encantado” se encuentra en la parte alta de la finca de los condes de Aldán o finca del Frendoal y es una buena opción en cualquier época del año para disfrutar de una tarde con niños

Ellos exploran, juegan y disfrutan al aire libre, y no es preciso caminar mucho para llegar desde la zona de aparcamiento, lo que la hace ideal para los más pequeños.

Esta tarde de invierno, aprovechamos un ratito entre chaparrones para ir a dar un paseo con Leo, de 4 años, y Sabela que tiene 2 años. Botas de agua, gorro y abrigo es nuestro uniforme. La búsqueda del tesoro del Castillo con la merienda y agua en la mochila, nuestra misión.

Dejamos el coche en el pequeño aparcamiento de tierra que hay justo frente al vivero “Jardinería Morrazo” y desde allí accedemos al “bosque encantado” por un lateral de la finca.

O BOSQUE ENCANTADO DE ALDÁN

El sonido de las hojas de los árboles, el canto de los pájaros y el río, que lleva bastante agua, porque esta noche pasada llovió mucho, hace que entremos poco a poco en una atmósfera de cuentos, princesas y castillos.

Después de 150 m de camino entre árboles tales como robles, laureles, eucaliptos o mimosas, ya divisamos el Castillo. La edificación en realidad no es más que una fachada de piedra que simula la entrada a un castillo en miniatura justo delante de la que era la zona de juego de los Condes.

O BOSQUE ENCANTADO DE ALDÁN
Fachada del pequeño castillo que hay dentro de la finca del Frendoal.

Para entrar en él hay que cruzar un puente improvisado o andar un poco y cruzar otro puente que hay justo antes del acueducto. ¡Acueducto, sí! También hay un acueducto que data del siglo V y que llevaba agua al pazo de los Condes.

O BOSQUE ENCANTADO DE ALDÁN
Parte del acueducto que aún se conserva dentro de la finca del Frendoal.

La zona es muy agradable e invita al juego y a la exploración por las diferentes escaleras y los pequeños senderos por los que podemos recorrer diferentes zonas de la finca 

Hoy con ellos dos el paseo finalizó en el castillo y en su entorno porque la lluvia tampoco nos dio más tregua, pero si os quedáis con ganas de más, continuad por el camino que va por debajo del acueducto y llegaréis a una carretera asfaltada.

A vuestra derecha veréis el lavadero de Pardellas y si cruzáis, justo detrás de él está el acceso a un camino de tierra que vuelve a estar pegado al río y por lo que encontraréis varios molinos de agua.

En otros tiempos esta era una zona con mucho movimiento de gente, yendo y viniendo a los molinos para moler. El «muiñeiro» era la persona encargada de convertir el cereal que habían cultivado en la preciada harina que empleaban para elaborar rico pan o las famosas empanadas de maíz, tan típicas de nuestra zona.

De esta molienda también se obtenía una harina más gorda, el «farelo», que empleaban para dársela de comer a los animales y otra más fina, el «óleo», que servía de alimento para los niños y niñas.

Ahora los molinos son solo un recuerdo de ese pasado que ya no volverá, y que nos deja un recuerdo de paisaje bucólico y tranquilo, rodeados de naturaleza.

Si aún estáis con ganas de andar un poco más, de vuelta de la ruta de los molinos, al llegar nuevamente a la carretera asfaltada, en lugar de meteros de nuevo en el bosque encantado, podéis continuar por la carretera hasta llegar a la general PO-315. La cruzamos e iremos pegados a un muro de piedra hasta encontrarnos con el “Pazo de Vista Alegre” que era la residencia de los Condes de Aldán siendo empleada como vivienda desde el siglo XV.

Si continuamos, siempre con el muro de piedra a nuestra izquierda, llegamos a la iglesia de Aldán primero, y al puerto de Aldán justo después.

O BOSQUE ENCANTADO DE ALDÁN
Paseo de madera sobre la playa de San Cibrán que nos lleva hacia el puerto de Aldán.

El puerto de Aldán y un pequeño puerto marinero con mucho encanto, donde pasear disfrutando de las vistas de las bateas y los barcos que las trabajan, las playas de O Hío en la otra orilla de la ría, y del montón de bares y restaurantes donde se come de maravilla (mejillones, navajas, chinchos y xoubas….)

No es mala idea finalizar el paseo reponiendo fuerzas, cambiando rápidamente del paseo que dimos por el bosque a otro por la orilla del mar.

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