Foto Ascón soldadura

LA LLEGADA DE LA SOLDADURA.

Texto elaborado por Óscar Rodríguez Martínez. Socio de A Illa dos Ratos.

En el anterior artículo que dedicamos a la evolución de la construcción naval en ASCON bajo el título «De la madera a la soldadura«, hablábamos de unos inicios en los que los barcos eran de madera y de cómo en la década de los 50 comenzaron a emplearse placas de hierro remachadas que permitían construír embarcaciones de mayor tamaño.

En la década de los 60 se generalizó el uso de la soldadura en la construcción naval

Esta nueva tecnología, que revolucionó la construcción naval, permitió incrementar aun más la longitud de los barcos. Las placas ya no iban superpuestas, se empleaban nuevos materiales y además las uniones entre las placas eran mucho más consistentes. 

Fue en esa misma década cuando comenzaron a sucederse importantes transformaciones en todos los campos de ASCON coincidiendo con el cambio generacional en la dirección que pasó de D. Joaquín Davila a su sobrino Román.

En lo referente a los procesos productivos, además de la soldadura, se introdujeron nuevos sistemas de corte que agilizaron y mejoraron el proceso. Además, para el trazado de las diferentes piezas se recurrió a una empresa auxiliar llamada “ Herreros de Ribera” que se encargaba de prefabricarlas para que luego fueran montadas en las “ gradas” del astillero.

En el apartado de los recursos humanos hay que destacar la incorporación de D. Alejandro Barreras que asumió la función de director general de la empresa y que abogó por incorporar varias mejoras que afectaron directamente a los trabajadores.

Con la llegada de D. Alejandro Barreras a ASCON se puso el foco en la prevención de riesgos laborales, la formación y la retribución de los trabajadores 

Una de las primeras medidas que se tomaron fue  implementar medidas de prevención de riesgos laborales ( PRL). Hasta ese momento los trabajadores acusaban la falta de formación en riesgos laborales y tampoco disponían de equipos de protección individual, lo que provocaba pequeños accidentes casi que a diario, y a veces incluso percances mucho más graves.

Cosas tan sencillas como llevar un casco, tardaron bastante en llegar la ASCON. Gracias a estas medidas adoptadas, con el paso del tiempo, la empresa se convertiría en “empresa modélica en seguridad social” durante varios años.

Otra medida por la que la nueva dirección apostó muy fuerte fue la formación integral de los trabajadores. Hasta entonces el personal de la empresa estaba formado mayoritariamente por personas con baja calificación, sobre todo marineros o labradores que se preocupaban más por ir a los berberechos o ir a trabajar sus fincas que por su labor en el astillero y que no ponían mucho interés en aprender.

Desde este momento, la empresa pasó a demandar trabajadores con formación o experiencia previa en otras empresas del sector como Vulcano, Barreras o Freire. También se incorporaron aprendices que serían instruidos en las habilidades fundamentales para desarrollar correctamente su trabajo.

En cuanto a la retribución se implementó el sistema Bedaux, un sistema de retribución variable 

Por último, para atraer a esos trabajadores cualificados, la empresa decidió apostar firmemente por ofrecer a sus empleados una interesante retribución con la introducción del sistema BEDAUX.

Este sistema de retribución variable se basaba en establecer una retribución estándar si se hacía el trabajo en un tiempo determinado y un plus de productividad si se tardaba menos. Para determinar esos tiempos, previamente unos expertos cronometraban a los trabajadores para estimar los tiempos eficientes de cada tarea y luego se establecían las condiciones mínimas a completar en cada jornada.

La medida tuvo muy buena acogida por parte de los empleados pero, al principio, se incrementó la siniestralidad laboral a consecuencia del exceso de ambición y empeño derivados de que con el nuevo sistema un trabajador “más que eficiente” podía ganar el doble.

Hubo quien “tuvo suerte” y únicamente perdió una pierna o un brazo por no prestar la debida atención a la tarea pero también hubo quien perdió la vida cayendo de un andamio por andar con prisa o quien murió ahogado dentro de un tanque por estar demasiado tiempo soldando dentro de él.

Con estas medidas la empresa fue ganando prestigio y se fueron incorporando nuevas personas con experiencia y cualificación

En los cargos de responsabilidad también llegaron nuevas caras como los hermanos Amado que, desde Ferrol, se incorporaron para asumir la dirección del trabajo en las gradas y del armamento de los barcos.

Gracias a todo esto,  ASCON incrementó mucho su carga de trabajo con pedidos de empresas como Pescanova, Casa Mar o Barreras en los que tenían socios en común. Estas empresas demandaban barcos pesqueros más grandes para diferentes destinos como Chile, Egipto, etc.

Concretamente, de la mano de Pescanova ASCON se convirtió en una empresa pionera con la construcción de los primeros buques congeladores para la pesca de altura. Esto supuso un impulso definitivo para el despegue del astillero moañés y fue tal la entrada de dinero que la junta directiva llegó a pensar en crear un banco. Finalmente, la idea se descartó y optaron por invertir el dinero en un segundo astillero en la zona de Teis, unas nuevas instalaciones que bautizarían como ASCON RÍOS.

Óscar Rodríguez Martínez
Presidente A Illa dos Ratos en | + artigos

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