LA PRIMERA GRAN CATÁSTROFE ECOLÓGICA EN GALICIA.

Texto elaborado por Óscar Rodríguez Martínez. Socio de A Illa dos Ratos.

Cincuenta años después de la considerada mayor tragedia ecológica sufrida por la ría de Vigo, carecemos de un relato contrastado capaz de explicar las razones que provocaron el accidente y su alcance real.

Las autoridades franquistas de Marina se esforzaron en minimizar los hechos indicando que se trataba de un simple vertido controlado de apenas mil toneladas de petróleo. Pero las impresionantes fotografías incluídas en las crónicas periodísticas de la época acabaron mostrando la gran magnitud de una catástrofe que a pesar de la censura llegaría a la portada de la prestigiosa revista “New Yorker” en mayo de 1973.

El Polycommander era un petrolero noruego que había sido construído en Götemborg en el año 1965. Medía 230 metros de eslora y ademas de estar equipado con un motor principal de 15.000 caballos de potencia, contaba con un moderno sistema de navegación Decca.

Cinco años después de su botadura, mientras hacía una ruta desde Sidón (Líbano) hacia el puerto bretón de Donges, cerca de Saint-Nazaire, su capitán Mr. Strom Olsen se vió obligado a dirigirse hacia el puerto de Vigo para desembarcar a la tripulante Karin Alstad que estaba embarazada y corría el riesgo de sufrir un aborto.

Eran las cuatro y veinte de la madrugada del martes 5 de mayo de 1970 cuando tras dejar a la tripulante ingresada en el sanatorio Troncoso de la ciudad olívica, el petrolero retomó su viaje. Cuando estaba abandonando la ría, el buque batió en unos bajos de las Cíes,  delante de la playa de Figueiras, en la isla de Monteagudo, destruyendo la sala de máquinas y provocando una brecha considerable en el casco por la que comenzó a salír casi un tercio de las cerca de 50.000 toneladas de crudo de la variedad Light Arabian que transportaba.

Este derrame dió paso a varios estallidos y a un incendio que fueron seguidos con gran preocupación por la gente de ambos lados de la ría que quedo cubierta de una densa nube negra.

En un primer momento en los trabajos de extinción del fuego participaron de forma muy precaria los bomberos de Vigo y las tripulaciones de diferentes pesqueros, que trataban de contener aquella marea negra utilizando medios artesanales. Finalmente llegaron los refuerzos: tripulaciones de varios buques de la armada como el crucero Canarias, la fragata Legazpi y el remolcador de altura RA-1 tuvieron un evidente protagonismo en esta labor, además de los remolcadores del puerto “Elduayen” y “Serviola”. También hay constancia de la intervención de ocho aviones del ejército del aire y de un helicóptero que trataron de ayudar como pudieron en las labores de extinción.

Entretanto una gran marea negra se abría paso irremediablemente hacia las costas e playas. Para tratar de detener su avance llegó ayuda de la aviación norteamericana, que aplicó sustancias dispersantes sobre la ría. Esta era una práctica habitual en este tipo de catástrofes pero provocó daños adicionales para la flora y la fauna marina, y tuvo importantes consecuencias para la pesca de bajura y en las colonias de aves.

Volviendo a las circunstancias del siniestro, no se comprende como desde el punte, en el que debería estar el veterano práctico del puerto de Vigo Joaquín Miller asesorando al capitán, no se inició con la antelación necesaria el cambio de rumbo a estribor.

La Autoridade Portuaria de Vigo atribuyó el error al capitán noruego pero otros organismos internacionales de lucha contra la contaminación marina o la aseguradora Lloyd´s determinaron que la negligencia correspondió al práctico del puerto de Vigo.

En el naufragio se salvaron 39 tripulantes, entre ellos tres marineros de Ribeira que fueron remolcados en su bote salvavidas por el pesquero Centinela, uno de los primeros en acudir a las llamadas de auxilio del petrolero. También hubo lógicamente algunos heridos de diversa consideración, entre los que destacaban 4 marineros de reemplazo que presentaban quemaduras.

Como curiosidad decir que tras permanecer encallado en la zona, en octubre de ese mismo año, los restos del petrolero fueron llevados a Grecia. Una vez reformado resurgiría de sus cenizas con el nombre de Yanxilas y aún navegaría hasta 1984, año en el que sería dado de baja y enviado a desguazar.

Óscar Rodríguez Martínez
Presidente A Illa dos Ratos en | + artigos

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